La necesidad de resiliencia ante los riesgos no asegurables

20 ene 2026

Los riesgos no asegurables pueden poner en jaque a cualquier empresa. Aprende a desarrollar resiliencia y minimizar su impacto.

Empresario frenando un dominó en una oficina

Por Hanno Mijer, Director Global de Soluciones de Resiliencia de Zurich, Seguros Comerciales, Zurich Insurance Group.

El deseo de mitigar riesgos y mejorar la resiliencia no es nada nuevo, pero los riesgos están cambiando y evolucionando a un ritmo más rápido que nunca y las empresas se enfrentan a amenazas cada vez mayores.

La coyuntura actual, junto con la gran crisis vivida con la pandemia, y el aumento para nuestro modo de vida de otras amenazas, que conocemos mejor, hace que el mundo no parezca tan resiliente como creíamos. En consecuencia, empresas de todos los tamaños se dan cuenta de que ya no es viable depender únicamente de la protección aseguradora, y por ello se están centrando también en la prevención de riesgos y en gestionar con mayor eficacia las consecuencias de los siniestros.

Este énfasis en un nuevo enfoque de gestión de riesgos se ha acelerado recientemente, impulsado particularmente por la COVID-19, junto con los peligros más conocidos de las ciberamenazas y el cambio climático, riesgos que en algunos casos no son asegurables. Y, dado que estas preocupaciones exigen nuevas formas de gestionar el riesgo, cada vez son abordadas más no solo por los gestores de riesgos, sino también por los directores generales y financieros.

 

Preocupaciones de la alta dirección

En Zurich, hemos llevado a cabo una extensa investigación de mercado cuantitativa y cualitativa con multinacionales y empresas de tamaño medio, identificando los principales riesgos a los que se enfrentan. Si bien los temas generales son la resiliencia y la sostenibilidad, tres áreas han destacado como preocupaciones cruciales, no solo para los gestores de riesgos sino también para la alta dirección: cuestiones que quitan el sueño al CEO: la cadena de suministro, la ciberseguridad y el cambio climático.

El cambio climático y la transición energética surge cada vez con más frecuencia en nuestras conversaciones con los clientes. Cada vez más, recurren a las aseguradoras para que les ayuden a desarrollar medidas de ingeniería y operativas que les permitan controlar la posible gravedad de los impactos y riesgos relacionados con los desastres naturales actuales y futuros.

La COVID-19 puso de manifiesto, de forma contundente, la fragilidad de las cadenas de suministro y las vulnerabilidades de muchas organizaciones, evidenciando la necesidad de transformar los modelos tradicionales. Las empresas deben lograr un mayor control y comprensión de sus cadenas de suministro, y se verán sometidas a una presión urgente para rediseñarlas y hacerlas más inteligentes, robustas y diversas.

Los riesgos cibernéticos siguen aumentando, como por ejemplo el crecimiento exponencial del “ransomware”. Las empresas de todos los tamaños son increíblemente vulnerables y cada vez resulta más difícil, o incluso imposible, para muchas de ellas contratar el seguro adecuado contra incidentes cibernéticos. Por ello, la atención se centra en otros medios para mitigar los riesgos y se hace aún mayor hincapié en la prevención, la formación y, en particular, la respuesta ante incidentes, lo que implica disponer de las herramientas adecuadas cuando se produce un incidente.

 

Adoptar un enfoque holístico

Estos riesgos constituyen algunos de los mayores desafíos a los que se enfrentan las empresas y son áreas en las que el seguro tradicional puede no ser la única estrategia de gestión de riesgos, ya que nuestro sector ha estado poniendo a prueba su capacidad para proporcionar una solución integral para estos riesgos emergentes.

Estos temas ocupan un lugar prioritario en la agenda de los consejos de administración, y si bien los directores generales y financieros reconocen la importancia de adoptar una perspectiva integral, a menudo tienen dificultades para lograrlo. ¿Cómo puede una gran empresa industrial con 200 sedes en todo el mundo y el apoyo de cientos de proveedores empezar a evaluar sus riesgos para establecer las prioridades adecuadas? ¿Cómo se evalúan y mitigan los riesgos para el negocio a nivel global, como fenómenos meteorológicos extremos, sequías, inundaciones y daños ambientales, o fallos de ciberseguridad?

Las empresas entienden que una estrategia de gestión de riesgos y peligros centrada únicamente en los seguros puede no proteger sus operaciones principales de los crecientes desafíos e incertidumbres que enfrentan en la economía global, y que dicha estrategia podría no ser sostenible a largo plazo. Se requiere un enfoque integral y completo de la gestión de riesgos: identificar y evaluar los riesgos, tomar medidas proactivas para prevenirlos y mitigarlos, y practicar la capacidad de recuperación tras un evento adverso, lo cual es fundamental para fortalecer la resiliencia.

Además, nuestra comprensión de la resiliencia también implica desarrollar la capacidad de adaptación: la aptitud de su organización para responder a desafíos nuevos, emergentes o simplemente desconocidos que se avecinan, cuyos riesgos asociados en la mayoría de los casos no son asegurables.

 

El tamaño no importa

Este es un problema para empresas de todos los tamaños, desde las mayores multinacionales hasta las medianas y pymes. Para las grandes empresas con un gestor de riesgos, la COVID-19, por ejemplo, ha demostrado que algunas estaban mucho menos preparadas para los riesgos previstos de lo que creían. Ha quedado claro que han abordado dichos riesgos de forma muy fragmentada. Algo similar ocurre con las empresas medianas y las pymes, que no podían imaginar que se verían afectadas por un escenario originado en un país muy alejado de su mercado habitual.

Sin embargo, la gestión de estos riesgos se complica para las pequeñas empresas, ya que generalmente carecen de la capacidad y los especialistas necesarios para abordarlos. Solo las grandes corporaciones pueden permitirse un equipo dedicado a la gestión de riesgos.

Los negocios internacionales no son exclusivos de las grandes corporaciones; cada vez más empresas cuentan con operaciones, proveedores o incluso ventas internacionales. Cuanto mayor sea la exposición de una empresa a diferentes geografías, circunstancias y organismos reguladores, mayores serán sus vulnerabilidades. En definitiva, ninguna empresa, ya sea pequeña o la más grande del mundo, escapa a este panorama de riesgos en constante evolución. Por lo tanto, estar preparado para lo conocido y, al mismo tiempo, adaptarse a lo desconocido, es fundamental para la resiliencia empresarial.

¿Qué implica esto para el sector asegurador? Lo que nuestros clientes nos comentan constantemente, y que observamos en otros ámbitos del mercado, es una creciente demanda de servicios de las aseguradoras que van más allá de la mera transferencia de riesgos. Nuestros clientes esperan que aprovechemos nuestra experiencia, acceso a datos y capacidades en ingeniería y modelización de riesgos para respaldar su creciente interés en construir un negocio resiliente.

Todo esto ha provocado una revisión de las estrategias de algunas aseguradoras y, potencialmente un cambio en el futuro de los seguros. No se trata solo de modificar la redacción o las condiciones de las pólizas; es, en realidad, un cambio de paradigma fundamental en la forma de abordar muchos de los grandes riesgos.

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